

Superficie: 127 km2
Altitud: 798 m.
Número de habitantes: 31.545 aproximadamente
Densidad de habitantes: 248 hab./km2
Gentilicio: arandino
Patrona de la ciudad: Virgen de las Viñas.
Información turística:
Ayuntamiento de Aranda de Duero
Plaza Mayor, 1
09400, Aranda de Duero (Burgos)
Tlf.: 947 500 100 (centralita)

Según el Marqués de Dávila, la comarca ya estaba poblada en 2.000 antes de Cristo. El nombre de Aranda se deriva, o bien de vestigios funerarios construidos en piedra, o, según Don Silverio Velasco, puede tener origen en los arévacos: la palabra 'aratsa' significaba 'la de las muchas riberas'.
Existen algunos restos de puentes romanos, aunque no hubo en Aranda un asentamiento romano tal y como se conocen en otros lugares de la Península Ibérica. En pueblos vecinos como Baños de Valdearados, Milagros, Quemada y Roa sí existen vestigios de antiguas poblaciones del Imperio.
Los visigodos tampoco se asentaron en la zona y, tras un tiempo de control musulmán en Aranda, ya en el siglo VIII, los cristianos del norte de España comenzaron a repoblar la comarca del Duero. Aranda fue fundada en el año 861 por el rey asturiano Ordoño I, sobre todo como un lugar de defensa frente a la ribera del río que le concede su nombre. Después de largos periodos de enfrentamientos, es a partir del año 1.000 cuando los cristianos se establecen definitivamente en este lugar.
Según fuentes del ayuntamiento, el nombre de Aranda de Duero proviene de la palabra Aranda (vega amplia) y del río que riega la zona, el Duero. De hecho, la ciudad se puede considerar el centro de la comarca ribereña. En el siglo XIII, la villa obtuvo la condición de realenga de Sancho IV y Pedro I, un privilegio del que disfrutaron los arandinos, no sin tener que enfrentarse a numerosas disputas e intrigas nobiliarias.
Aranda comienza a desarrollarse económicamente a partir del siglo XV. El siglo XVI es uno de los más prósperos para la villa, sobre todo a raíz de la producción vitivinícola en masa: una media de 50.000 hectolitros de vino al año salían de las viñas de los agricultores. El crecimiento urbanístico se generó a partir de la Parroquia de San Juan y, a continuación, las nuevas ampliaciones que se centraron en torno a la Iglesia de Santa María.
Aranda creció gracias a la dedicación agrícola, ganadera y vitivinícola. La construcción en el siglo XIX de infraestructuras viarias, tales como carreteras y líneas de ferrocarril, llevan a la localidad a una modernización importante y a la llegada de la industrialización.


La Fiesta está muy arraigada en la ciudad. Las fiestas patronales, con 9 días de duración, se suceden alrededor de la segunda semana de septiembre. El día de la Virgen de las Viñas es el domingo siguiente al 8 de septiembre (Natividad de Nuestra Señora), por lo tanto lo más pronto que pueden caer las fiestas de Aranda es del 8 al 16 de septiembre y lo más tarde del 14 al 22 de septiembre. Se celebran cinco espectáculos taurinos (domingo de fiestas, lunes y martes, y el segundo fin de semana de fiestas: sábado y domingo).

Otra tradición muy asentada en los toros de Aranda es "correr las llaves", el alguacilillo va a caballo y cuando ya ha entregado las llaves de los corrales al responsable de los mismos comienza una carrera a gran velocidad alrededor del ruedo, aproximándose lo más posible a las tablas.
Otra fiesta de relevancia es la Semana Santa. Caracterizada por el espíritu típico castellano, de silencio sólo violado por los clásicos tambores y trompetas, ha sido reconocida recientemente como fiesta de interés turístico regional. Está presidida por el Domingo de Resurrección, en el que se sucede el acto denominado "Bajada del Ángel", en el cual un niño de corta edad, vestido de ángel quita el manto negro de luto a la Virgen, para que pueda ver con sus propios ojos a su hijo resucitado. Está declarada, junto con el resto de la Semana Santa arandina, fiesta de interés turístico regional.
La gastronomía es uno de los puntos fuertes de la localidad. A la reconocida y merecida fama de sus internacionales vinos D.O. Ribera del Duero, se une que nos encontramos ante la ciudad templo del lechazo asado. Tanto es así, que en Aranda nos encontramos ante un sector hostelero muy numeroso dedicado especialmente a este plato, cuyos restaurantes se dan citan en las "Jornadas del Lechazo", dedicadas a promocionar este manjar (ver lechazo de Castilla y León).
No es el único plato reconocido en estas tierras, y a él se unen las chuletillas de cordero, la morcilla de Burgos (que tiene en Aranda uno de los lugares de mayor producción), los empiñonados, las yemas o las tortas de Aranda.